La materia aburrida del semestre

El semestre pasado me inscribí a una materia que no recuerdo su nombre pero era de carácter obligatorio por lo que no había de otra más que cursarla de otra forma no podría graduarme por falta de créditos.

La clase era muy temprano, a las siete de la mañana siempre he admirado mucho a los profesores y estudiantes que logran levantarse a esa hora y parecen frescos como lechugas, en mi caso me cuesta mucho trabajo madrugar y es como si llegara solo una parte de mi mientras que la otro recién sale de la cama.

Soy estudiante de diseño industrial así que esta clase tenía el propósito de enseñarnos a poder vender nuestro trabajo. Mi mamá me dijo que era una materia muy útil, que la aprovechara lo más que pudiera porque cuando ella estudió nunca se habían preocupado por eso.

No entendí muy bien porque insistía tanto, los temas los consideraba clichés y algunos un poco inútiles como cuando nos explicó a qué se le considera contenido de negocios, también hablábamos de como cobrar un trabajo, cuanto valía la hora que trabajábamos. Era una especie de materia para cuando llegara la vida adulta.

Pero yo me sentía muy joven todavía no cumplía los veinte, no me sentía ni remotamente cerca de ser un adulto, no tenía intención de buscar trabajo hasta acabar mi carrera. Veía que otros amigos tenían muy claro lo que querían hacer, iban con entusiasmo a la clase incluso por ahí había algunos que ya habían asistido a su primera entrevista de trabajo y confirmaban que esa materia era muy útil.

Me pasé la mitad del semestre aburriéndome, unos días me daba tanta flojera que prefería no entrar acción que tuvo consecuencias porque se reflejaba en mi calificación y bajaba mi promedio.

Un día el profesor nos comentó que nos tenía una sorpresa, él sabía que aunque la teoría era buena de nada sirve sino se pone en práctica. Me puse muy ansioso, no me gustan las sorpresas y había aún más presión cuando imaginaba la posibilidad de que mi calificación dependiera de eso.

A la siguiente clase el profesor reveló que tenía un amigo que trabajaba en Recursos Humanos y que le iba a hacer el favor de asistir a la escuela, que todos debían de presentarse como si fuera una entrevista de trabajo y que a cambio su amigo le daría consejos útiles para que cada quien pudiera corregirlos.

Era una actividad obligatoria, no me podía escapar, acepté de mala gana y un día anterior preparé mi traje, ropa formal hice un Curriculum muy básico porque en el salón si hicieron uno pero nunca entregué mis avances.

Ese día tardamos un poco más pero se pudo hacer un sistema, todos mis compañeros estaban nerviosos había otros que se veían muy tranquilos pero no sabía si fingían o era porque ya habían ensayado.

Entré a la pequeña oficina y efectivamente era una versión práctica de todo lo que había considerado parloteo de mi profesor, el CV, contestar las preguntas mejor, yo me puse muy nervioso, el entrevistador lo notó y me dio consejos para poderlo controlar.

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Al terminar esa dinámica me di cuenta de la importancia de esa materia porque hay escuelas en las que no se toman el tiempo de enseñarte cosas básicas o situaciones que te podrían beneficiar si las sabes aprovechar.